Dº Francisco Ruiz Noguera I Mar sin fronteras. Antologia liquida di poesia spagnola contemporanea

jueves
25 de mayo
2020

 Actividades de Académicos
Dº Francisco Ruiz Noguera, Académico de Número  

Mar sin fronteras. Antologia liquida di poesia spagnola contemporanea

Inclusión en la antología Mar sin fronteras. Antologia liquida di poesia spagnola contemporanea. 
Selección y traducción de Paola Laskari, edición bilingüe, Bari, Stilo Editrice, 2020. 

56. A FÉLIX REVELLO DE TORO EN SU 94 CUMPLEAÑOS
Dº José Manuel Cabra de Luna
Académico de Número y Presidente +

56

domingo
21 junio
2020

días de la pandemia / 56
Dº José Manuel Cabra de Luna, Académico de Número y Presidente

A FÉLIX REVELLO DE TORO EN SU 94 CUMPLEAÑOS

Hace ya algún tiempo, su amigo Alfonso Canales (pronto harán diez años que se nos fue) escribió unos preciosos versos, uno de sus poemas mayores, al que tituló Los años. Con ese afán por buscar la palabra justa y reflejar el eco de los clásicos, el poeta moldea unas palabras que parecen estar escritas para esta ocasión; para celebrar una fiesta de los largos años de su amigo Félix Revello. Me voy a permitir recordar algunos versos, para mi los más sugestivos. -aunque todos los sean- de ese gran poema de reflexión y amor por la vida.

Hermoso es morir joven
y dejar el recuerdo de la piel no tocada
por agravios del tiempo:
pero lo es más haber vivido mucho
y haber hecho que el cuerpo se fatigue
de amor y de labor…/…
Feliz aquél que puede las causas de las cosas
adivinar temprano,
mas el que se retarda
adrede, no queriendo que nada se le esconda
llega más lejos… /…

La vida del artista es puro anhelo, un constante perseguir cuanto el mundo ofrece y es, por naturaleza, inasible. Por eso, el premio más alto que le será dado obtener no es Itaca, sino el camino hacia ella, los trabajos y los días por alcanzarla. Para el pintor de retratos ese camino de investigación continuada es inagotable. Siempre habrá una luz que se escape o que se tarde una vida entera en conseguir reflejar en el lienzo, siempre habrá un tono que veamos, que tengamos delante, mas que no podamos alcanzar porque la materia del óleo o de la tela se resisten. Ese es el camino.

Ahora, en su casa de Málaga, celebramos sus noventa y cuatro años y lo hacemos como corresponde, agrupando una serie de cuadros pertenecientes a una misma mirada. Son de distintas épocas del artista  -y eso se aprecia claramente con una visita a la exposición- pero tienen un hilo común pues son retratos de diferentes periodistas.

Resulta en cierto modo paradójico unir imagen y palabra y, más aún, la palabra volandera y efímera del periódico con un retrato pintado, que tiene vocación de permanencia en el tiempo o, casi mejor, de ser creada y durar fuera del tiempo, cuando habita el no lugar del no tiempo.

El periodista es un esforzado luchador pues su instrumento se le escapa de las manos nada más que ha sido utilizado. Su palabra es dicha y no dicha, es una golondrina que se va a cada momento y construye su vida con fugacidades. Esa es su grandeza, en la que el ayer acaba de concluir y el mañana es desconocido, en ese eterno presente se resuelve su hacer.

Es dura tarea para el pintor enfrentarse a ese creador con intereses tan distintos a los suyos. Porque, aunque utilice la máquina de fotos como instrumento complementario, un retrato pintado no es una fotografía. Ésta sí vive en un eterno presente, una fugacidad congelada, mientras que en el retrato pintado habitan muchos tiempos y el pasado, el presente y el mismo futuro se superponen en capas que el pintor traslada desde los ojos de su mente a la materia del óleo y el lienzo. En el caso de esta exposición es muy bello contemplar como los señores de la palabra efímera,  los hombres de un presente inacabable, quedan fijados fuera de ese tiempo cortito a que su hacer les condena. Habitan otro espacio, sin espacio, otro lugar y otro tiempo, sin tiempo y sin lugar. Así es el arte.

La Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga, a la que Félix Revello de Toro pertenece como académico de honor lo felicita en su noventa y cuatro cumpleaños y le desea una larga y fructífera vida.

José Manuel Cabra de Luna

55. LA CONFIGURACIÓN DE UN PAISAJE. UNA PROPUESTA ARTÍSTICA PARA LIBERAR NUESTROS MIEDOS
Dª María del Mar Lozano Bartolozzi
Académica Correspondiente en Cáceres +

55

domingo
21 junio
2020

días de la pandemia / 55
Dª María del Mar Lozano Bartolozzi
Académica Correspondiente en Cáceres

LA CONFIGURACIÓN DE UN PAISAJE. UNA PROPUESTA ARTÍSTICA PARA LIBERAR NUESTROS MIEDOS.

Durante los días de confinamiento y alarma en esta primavera de 2020,  nos hemos dado cuenta del valor de convivir con la naturaleza. Una experiencia que era apreciada por algunos, amantes del medio natural, pero menospreciada por otros, más urbanitas. Sin embargo hemos sido considerados unos afortunados quienes estábamos casual o voluntariamente el fin de semana del 13 de marzo en el mundo rural o en el mundo campestre aislados en viviendas con el campo en rededor, lo cual nos ha permitido seguir así y dar paseos libremente con amplios horizontes, reconociendo nuestro propio paisaje en su trascurrir primaveral, aunque nos hayamos perdido el calor de los vecinos que eran reconocidos sobre todo al aplaudir juntos en ventanas y balcones.

La valoración de la naturaleza y del mundo rural también había sido realizada por algunos artistas, a menudo con un ánimo de regreso o de reconocimiento de un lugar a redescubrir. En el caso de Extremadura, región en la que yo vivo, han sido varios los que lo han hecho, y si nos referimos al mundo contemporáneo podemos recordar determinados autores que desde distintas perspectivas nos han impactado por sus reflexiones y predilección por unos rincones, lugares o pueblos que supusieron una expresión determinada en su obra artística.

Godofredo Ortega Muñoz (1899 – 1982), pintor nacido en San Vicente de Alcántara (Badajoz) y eminentemente paisajista, tras varias estancias y viajes por distintas capitales y países de Europa como París, Ginebra, Italia, Bélgica, Dinamarca, Alemania y otros, regresó en la posguerra a vivir y pintar en su tierra natal. Cuando lo hizo estableció su vivienda y estudio en la cercana población de Valencia de Alcántara (Cáceres), a poco más de 13 km de San Vicente, pues según comentaba a sus amigos la luz para su percepción estética era mejor en esta localidad que en la de su nacimiento. Y será en estos años de 1939 y la década de los cuarenta, cuando defina su pintura de campesinos, bodegones, vistas del pueblo y finalmente, y sobre todo, de paisajes, gracias a ese encuentro con el ambiente rural. Los expondrá en Madrid y en varios espacios del extranjero a lo largo de los años, al consolidar un lenguaje personal, identitario y muy moderno. Un paisaje que es producto de una elaborada y original abstracción y formalización compositiva del mismo. Y de su memoria, como ha insistido María Jesús Ávila, que reproduce estas palabras suyas: “Salgo al campo acompañado de mi perro (…). Luego, en el estudio, voy pasando al lienzo aquellos rasgos acusados que me han impresionado. Por eso en mis obras, aunque no hay ningún paisaje determinado, ningún rincón escogido de este o de aquel lugar, Está Extremadura”[1]. Un paisaje un tanto simbólico que nos plantea ver de otra forma la belleza de los encinares, los castaños o las paredes de piedra de esta tierra.

Otro autor, en este caso alemán, será Wolf Vostell (1932-1998), un artista cosmopolita, que vivió en Colonia, Berlín, París, si bien vino a Guadalupe donde durante un verano establecerá su estudio y donde conoció a una maestra extremeña con la que se casará un año después. A mediados de los años setenta (1974) cuando buscaba la ubicación para una vivienda en la región extremeña se encontró con un lugar de naturaleza privilegiada: los Barruecos de Malpartida de Cáceres, donde junto a una hermosa laguna existían los restos de un antiguo lavadero de lanas. Ante aquella visión retomó lo que hasta entonces era una utopía: la idea de hacer un museo, y decidió llevar a cabo el proyecto de un museo de arte y naturaleza, configurando desde su mirada un nuevo paisaje cultural integrado en el mundo rural. Un museo especialmente peculiar donde las obras de lenguaje intermedia: esculturas ambiente, dé-coll/age, fluxus, happening, video arte y otras artes visuales, se potencian en diálogo con el medio ambiente y los restos de arqueología industrial. Su reconocimiento de aquél paisaje con la fauna y flora, el agua y la visión de las piezas artísticas que allí se irían instalando, acrecentó la identidad que sentía hacia el mundo extremeño y rural.

Por último, el artista inglés Hamish Fulton (1946), hizo uno de sus recorridos peripatéticos en la región recorriendo carreteras y pueblos de la Vía de la Plata. La Fundación Ortega Muñoz le encargó una exposición de su obra en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) y como artista caminante realizó previamente una caminata que dio como fruto la elaboración de un libro de fotografías con sencillas anotaciones titulado: Río Luna Río. En él indica que fue el resultado de la experiencia de: “Una caminata circular de veintiún días en Extremadura desde y hacia el río Guadiana en Badajoz vía Guadalupe con los pies descalzos contando cuarenta y nueve pasos sobre un suelo empedrado durante la noche de la luna llena de enero España octavo año del siglo veintiuno”.Las fotos son carreteras comarcales, charcos, nubes, paredes con algún graffiti, pastores… sobre las que escribe palabras como: camino, piedras, cañada, suelo, urraca, abubilla, etc. El libro termina con una entrevista en la que concluye: “Una caminata es como un objeto invisible en un mundo complejo. Significado: la vida es una cadena de continuas luchas desde la juventud hasta la vejez. En este escenario de preocupación y miedo podemos construir una experiencia – realizar una caminata – que ocupa un espacio en nuestras vidas, y, al igual que un objeto, tiene principio y fin, pero que, a diferencia de un objeto, no se puede ver. Las caminatas son las piedras que marcan los kilómetros de mi vida”[2].

Nosotros también tenemos ahora la oportunidad, una vez terminado el estado de alarma, de hacer recorridos por la naturaleza y aportar nuevas lecturas artísticas, literarias, sociológicas o al menos emocionales, con la perspectiva de una pandemia ocurrida sin haber sabido previamente lo que se nos avecinaba pero quizás con la salvaguarda de la imaginación y la creatividad, bien por haber mirado de lejos y en el recuerdo determinados paisajes, o bien por haberlos vivido de cerca en soledad o compartidos con las pocas personas que habitualmente conviven con nosotros para configurar nuestro propio paisaje cultural.

María del Mar Lozano Bartolozzi

Académica de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes y Académica correspondiente de la Real Academia de San Telmo de Málaga.


[1] ÁVILA CORCHERO, María Jesús, Ortega Muñoz, Fundación Caja de Badajoz, Zaragoza, 2003, pp. 49-50.

[2]FULTON, Hamish, Río Luna Río, Fundación Ortega Muñoz, Madrid, 2008.

Emilio de Diego