La Academia de Bellas Artes de Málaga fue creada a consecuencia del real decreto de 31 de octubre de 1849, siendo ministro de Fomento don Manuel Seijas Lozano.
Dos años después, la Academia organizó la Escuela Provincial de Bellas Artes, que quedaba bajo su inspección y vigilancia, clasificada como de estudios menores y con título de segunda clase.
Solicitó y obtuvo para instalarse la segunda planta del edificio del desaparecido Real Colegio Náutico de San Telmo, que estuvo situado en lo que fue colegio de Jesuitas. El presupuesto de instalación importó 32.909 reales.
La primera sesión de la que se conserva acta es la del 8 de junio de 1850. En la de 21 de noviembre del mismo año se determinó que serían dieciocho el número de sus Académicos, de ellos cinco para la sección de pintura y grabado en dulce, dos para escultura y grabado en hueco, dos para arquitectura y nueve para aquellas personas que lo merecieran por sus conocimientos artísticos y amor a las Bellas Artes.
Se daba así con ello cumplimiento a la R. O. de 20 de junio de 1850, que señalaba su composición y número de Académicos. Su primer presidente fue el Excmo. Sr. don José Freüller y Alcalá Galiano, marqués de la Paniega, quien la dirigió desde su fundación hasta su muerte.
El 20 de enero de 1851 se inauguraba la Escuela Provincial de Bellas Artes, pronunciando en dicho acto un discurso el Presidente de la Academia, don José Freüller, quien hizo notar que en sólo diez meses y doce días se había cubierto la matrícula y formado una lista de setenta y cuatro aspirantes para las vacantes que surgieran.
La R. O. de 22 de junio de 1851 marcaba las atribuciones de la Academia en materia artística, ordenando: ... que no se ejecute ningún edificio, ni monumento público de arte, ni se autorice a colocar en las fachadas de los que ya existan, ni en el interior de las iglesias y capillas abiertas al culto, siquiera sean de propiedad particular, estatuas, efigies, ni bajo relieves, sin someter previamente sus diseños a la Academia de Bellas Artes ... Una disposición que no creemos derogada y que debiera ser recordada en nuestros días, en homenaje al buen gusto.
La preocupación estatal por el buen funcionamiento de las Academias lo demuestra la R. O. de 7 de julio de este mismo año, que establece: ... que siempre que un académico varíe de domicilio por más de seis meses, se conceptúe vacante su plaza, y se prevea en otro, quedando aquel con la consideración de supernumerario. El académico que por espacio de un año deje de asistir voluntariamente a las sesiones de la Corporación, se entiende que ha renunciado al cargo.
En abril de 1854 el obispo de Málaga concedió al presidente, académicos, profesores y alumnos usar de la tribuna de la iglesia del Santo Cristo, para ellos y sus familiares.
Pocos meses después, alarmada la Academia por haber salido a subasta el edificio de San Telmo, comprendido en la ley de Desamortizaciones, gestionó y obtuvo que por R.O. de 13 de julio de 1855 se exceptuara de la venta el edificio referido.
En diferentes ocasiones la Academia solicitó elevar su calificación a primera clase y aumentar con ello las enseñanzas de la Escuela, sobre todo en las artísticas, creándose a sus instancias las secciones de dibujo de antiguo, clase de colorido y composición, anatomía artística, modelado y vaciado, paisaje y perspectiva, y una sección especial para impartir enseñanzas artísticas a señoritas. También se instalaron las sucursales en los barrios del Perchel, Santo Domingo y Molinillo.
El 5 de junio de 1879 se determinó que sólo serían académicos natos los profesores de la Escuela que tuvieran estudios superiores. Bajo la directa inspección de la Academia, la actividad docente de la Escuela de Bellas Artes fue muy importante en la Málaga del siglo XIX, hasta que, tras el decreto de 7 de julio de 1892, que separaba las Escuelas Provinciales de Bellas Artes de sus respectivas Academias, trajo como consecuencia que la Academia cesara en tan importante cometido, languideciendo consecuentemente en los años posteriores el desarrollo de su vida corporativa.
Por real orden de 28 de noviembre de 1880 el ministerio de Fomento concedió el uso de la medalla de académico, de acuerdo con el modelo aprobado por real orden de 2 de enero de 1858 para las de Barcelona y Valladolid.
El 7 de agosto de 1882 tuvo lugar una borrascosa sesión dimitiendo los caballeros académicos señores Guillén Robles, Rivera, Rucoba, Tejón y Rodríguez, Martínez del Rincón y los consiliarios señores Ávila y Moreno Massón, al dar cuenta el presidente de la real orden en la que se advertía a los académicos se abstuvieran de criticar la labor presidencial.
Otro desagradable incidente tuvo lugar en la sesión de 27 de octubre de 1890 entre el consiliario don Juan Nepomuceno de Ávila, arquitecto provincial, y el pintor don Bernardo Ferrándiz. Horas después se produjo la agresión al señor de Ávila por el citado compañero de Academia. Este suceso trajo como consecuencia la separación del señor Ferrándiz como director de la Escuela de Bellas Artes y su baja como académico.
El 25 de septiembre de 1883 el marqués de la Paniega propuso que a la Academia se le denominara de San Telmo, por el edificio en el que tenía su sede, situado en la malagueña plaza de la Constitución.
Con destino al salón de sesiones de la Corporación el 16 de marzo de 1883, el joven pintor don José Moreno Carbonero entregó el retrato del rey Alfonso XII y el del ministro Seijas Lozano.
Por estos años se pensó en organizar un Museo Provincial, gestiones que no dieron resultado alguno hasta bien entrado el siglo actual. Quizá la primera de las adquisiciones pudo tener lugar el 23 de febrero de 1866, en el que la Academia compró dos óleos representando floreros del pintor Bracho Murillo, en precio de 4.000 reales.
El escultor y académico don Rafael Gutiérrez de León entregó en la sesión de 27 de abril de 1888 un busto del Presidente, Sr. Freüller, y en la sesión de 21 de noviembre de 1888 la Academia adquiriría en 750 pesetas dos cuadros ofrecidos por la viuda del pintor don Bernardo Ferrándiz.
En el último decenio del siglo pasado el Ayuntamiento reunió los cuadros que poseía en una dependencia de sus Casas Consistoriales, que entonces se encontraban instaladas en el Colegio de San Agustín. Casi todos los cuadros eran de pintores malagueños contemporáneos, y así se formó el Museo Municipal de pintura, del que fueron restauradores don ]osé Ponce, don Rafael Murillo Carreras y don José Ruiz Blasco, padre del genial pintor que hoy conocemos por su apellido materno: Picasso.
En abril de 1901 falleció el marqués de la Paniega, que desde su fundación ocupaba la presidencia. Tras su muerte la Academia de Bellas Artes de San Telmo entró en una fase de letargo, y no se conservan datos sobre la actividad que por entonces pudo desarrollar, durante la cual ocupó la presidencia don Rafael Romero Aguado.
El cinco de diciembre de 1910 fue nombrado presidente don Ramón Martín Gil, y en la misma fecha fueron cubiertas las 20 vacantes existentes, pero la vida académica continuó siendo muy escasa, aunque de estos años data el plantear la creación de un Museo de Bellas Artes.
El real decreto de 24 de julio de 1913 que establecía la creación de Museos Provinciales, dio motivo para que tras activas gestiones del entonces Presidente de la Academia Don Ricardo Gross, Marqués de Casa Loring, y del secretario señor Murillo Carreras, Málaga consiguiera al fin ver satisfecha tan añeja aspiración.
En el año 1915, por un real decreto de 5 de diciembre, refrendado por el ministro malagueño don Rafael Andrade, se le otorgó a la corporación el título de primera clase, con el calificativo de Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, elevándose el número de académicos a 28.
El carácter predominantemente artístico que habían presidido sus iniciativas, tomó derroteros políticos, al no cumplirse a la letra el porcentaje establecido al fundarse sobre académicos profesionales. Éste hecho se repitió después en otros períodos, trayendo como consecuencias colapsos y dificultades que en varias ocasiones la pusieron en peligro de desaparecer.
Para el Museo de Bellas Artes el pintor Muñoz Degrain ofreció varias de sus obras y otras de su propiedad, y con ellas, los cuadros que conservaba la Academia y algunos otros del Estado, se inauguró el 17 de agosto de 1916 el Museo Provincial en unos salones de una casa de la calle del Cister, esquina a Pedro de Toledo, cedida por un módico alquiler por la Casa Larios. Solo se contaba entonces para su sostenimiento con una pequeña subvención, y un guardia municipal cedido por el municipio para que actuara de conserje.
En 1920 fue vendido este edificio a la Institución Teresiana, y ante el riesgo de quedar sin local para su instalación, la Academia, en sesión de 22 de mayo, accedió a la solicitud del Patronato del Museo para que fuera instalado en el propio edificio de la Academia y en sus salones, aunque para ello tuviera que sacrificar su propia instalación.
El 30 de enero de 1922 se dio lectura en una de sus sesiones de la real orden de 23 de diciembre, expresando su Real Agrado por la patriótica labor del Museo Provincial de Bellas Artes de Málaga y por las importantes donaciones al mismo de los pintores Muñoz Degrain y Nogales Sevilla.
En la sesión del 2 de septiembre de 1926 se dio lectura a las reales órdenes admitiendo la dimisión del cargo de Presidente a don Ricardo Gross Orueta y nombrando en su lugar a don Fernando Guerrero Strachan. En la sesión de 11 de agosto de 1927 la Academia conoció y se congratuló del nombramiento de su entonces Presidente como Alcalde de Málaga.
En sesión de 25 de junio de 1928 se nombró Académico de Honor al arquitecto Don Antonio Palacios Ramila no sólo por sus relevantes méritos y su prestigio profesional como miembro de la Real Academia de San Fernando, sino como justa y bien ganada recompensa por el extraordinario interés que había mostrado en favor de esta provincia y de sus monumentos históricos.
En la sesión del 5 de abril de 1930 se dio cuenta del fallecimiento del Sr. Guerrero Strachan y en la de 25 de abril del nombramiento para la Presidencia vacante de don Salvador González Anaya. En años que no ha sido posible precisar debieron ocupar la presidencia don Diego Salcedo y don José Estrada y Estrada, más tarde ministro de Justicia y de Fomento, porque desde el año 1918 hasta febrero de 1937, por las incidencias de la guerra civil, según antecedentes de nuestro archivo, desaparecieron las actas, si bien el Secretario don Antonio de Burgos Oms, valiéndose de algunos borradores salvados, pudo rehacer las actas de determinadas fechas. No existen sin embargo antecedente alguno desde septiembre de 1933 a febrero de 1939.
El 14 de mayo de 1931 la corporación se constituyó en sesión extraordinaria para salvaguardar los restos que pudieron salvarse de las obras de arte destruidas en el incendio de las iglesias de Málaga.
El 23 de enero de 1940 se dio cuenta de la declaración de monumento artístico del palacio de los Condes de Buenavista, y en sesión de 10 de noviembre de 1945 la Academia conoció haber quedado formalizado el contrato de dicho Palacio para ser destinado a Museo Provincial, consiguiéndose con ello la vieja aspiración de que Málaga contara con un Museo instalado con el decoro que su población exigía.
En la sesión de 5 de febrero de 1955 se comunicó a la Academia el fallecimiento de su Presidente e insigne novelista don Salvador González Anaya, que durante su mandato consiguió del Ministerio que fueran ampliados los fondos de cuadros con importantes donativos y depósitos del Estado.
En diciembre de 1957 los cuadros del antiguo Museo de San Telmo fueron trasladados al palacio de los Condes de Buenavista, nueva sede del Museo de Bellas Artes y de la Academia.
En la sesión del 30 de julio de 1958 se dio lectura a una comunicación de la Caja de Ahorros Provincial de Málaga ofreciendo sufragar los gastos que ocasionara la instalación en el patio del palacio de Buenavista del mosaico romano descubierto en una casa de la vecina población de Cártama.
Ciriosamente, un siglo antes apareció también en Cártama el famoso mosaico de los trabajos de Hércules, que los marqueses de Casa-Loring trasladaron a la Hacienda La Concepción, y sobre el que se edificó el Museo Loringiano, en cuya creación tanto influyó don Manuel Rodríguez de Berlanga, primer analizador y traductor de la Lex Flavia Malacitana, el bronce que contenía parte del ordenamiento jurídico del municipio malagueño promulgado hacia el 82 a.D., y hoy conservado en el Museo Arqueológico Nacional.
El Museo de Bellas Artes fue inaugurado el 28 de abril de 1961 por el jefe del Estado, don Francisco Franco Bahamonde, con lo que se veía definitivamente cumplida la añeja aspiración de la Academia de Bellas Artes de San Telmo de que Málaga llegara a tener un museo digno y en un entorno adecuado.
Pocos años después, el 30 de noviembre de 1966, el pintor don Luis Bono y Hernández de Santaolalla propuso que el premio que la Academia había de conceder en el III Salón de Invierno se denominara Picasso, en recuerdo del 85 aniversario del nacimiento del genial pintor, y que se organizara una exposición en nuestra Ciudad con los cuadros que el Estado poseía de nuestro glorioso paisano, los del Museo y los de colecciones particulares, dándose a su vez un ciclo de conferencias relativas a su obra.
En la sesión de 29 de diciembre de 1967 la Academia conoció la relación de obras y objetos recibidos de la familia Moreno Carbonero, que serían expuestos en la sala del Museo dedicada a este insigne pintor.
El 29 de octubre de 1971 la Academia nombró Académico de Honor a Pablo Ruiz Picasso, y en la sesión celebrada el 8 de noviembre mostró su júbilo por la noticia de haberse aprobado la creación de la Universidad de Málaga, uno de los más añejos y anhelados deseos de nuestra ciudad.
Con fecha 2 de junio de 1977 S.M. el rey don Juan Carlos I aprobó el nuevo Reglamento de la Academia, que quedaba integrada por 34 académicos de número, divididos en seis secciones: Pintura, Arquitectura, Escultura, Música y Poesía, y la sexta, en la que se integrarían quienes, sin ser profesionales de las Bellas Artes, se hubieran distinguido por su amor a ellas.
Las actividades de la Academia fueron cada vez más en aumento: se solicitó y consiguió una subvención para la rehabilitación de la iglesia y cripta de los Gálvez de Macharaviaya, se nombró Académico al Obispo Sr. Buxarrais que había cedido el Palacio Obispal para la instalación de un Museo Diocesano, se recibieron para nuestro Museo las donaciones de óleos de Murillo Bracho, Leoncio Talavera, Sánchez Vázquez, Rafael González Sáenz y Jules Grau. Se formularon informes sobre el estado de la capilla de Zamarrilla, sobre el convento de Santo Domingo y sobre la conservación y restauración de la Iglesia y el convento de la Trinidad y su aprovechamiento para fines culturales, solicitando su declaración de Monumento Histórico Artístico.
Otras iniciativas fueron la adquisición de la casa natal de Salvador Rueda en Benaque, la aprobación de mociones sobre la estética urbana, afectada por la proliferación de marquesinas, rótulos y anuncios, sobre construcción de casas en la plaza de la Merced, petición de declaración de Monumento Histórico Artístico del hipogeo fenicio de Trayamar y del Alminar de Archez. Se intensificaron las gestiones para el rescate del Convento de la Trinidad y se solicitó que el Estado adquiriera la que fue Casa Taller de Pedro de Mena en la calle Afligidos.
Entre las donaciones recibidas cabe hacer notar la debida a la voluntad del difunto don Antonio de la Huerta, consistente en una magnífica montura que perteneció al Gran Capitán, con sus arreos, alforjas y gualdrapas y una artística vitrina que la presenta, siendo instalada la misma en el salón de sesiones de la Academia, dada la importancia artística e histórica de dicha donación.
Para conmemorar el centenario del pintor Pablo Picasso, la Academia organizó una exposición de fotografías de nuestro genial paisano, presentada por el Académico correspondiente D. Juan Gyenes. La Academia estuvo presente en el Primer Congreso de Academias Andaluzas celebrado en Granada en el mes de noviembre de 1979, con una intervención de su Presidente sobre la historia de nuestra Academia.
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