APROXIMACIÓN A LA ARQUITECTURA DE FRANK GEHRY

Por D. Ángel Asenjo Díaz

Publicado en la sección 03 Colaboraciones de Académicos ©
Anuario 2015. Segunda Época descargar pdf (1 Mg))

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l anterior otoño le fue entregado a Frank Gehry, a sus 85 años, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes de 2014. Esto significa que después de recibir el premio Pritzker hace 25 años, la Fundación Príncipe de Asturias volvió a reconocer la aportación realizada por este insigne arquitecto a la creación arquitectónica, su gran innovación en el ámbito de las formas y de los materiales. Así España ha saldado la deuda que tenía con este arquitecto por su genial Museo Guggenheim de Bilbao, así como por su destacada Bodega-Hotel Marqués de Riscal en la Rioja. Este prestigioso premio ha sido concedido anteriormente a otros destacados arquitectos, como lo son Oscar Niemeyer, Francisco Sáenz de Oíza, Santiago Calatrava o Rafael Moneo.

Introducción

Para analizar la obra arquitectónica realizada por Frank Gehry hasta la fecha, partimos de la consideración de que la Arquitectura es un arte indirecto, pues el arquitecto no ejecuta la obra, sólo suministra las ideas de forma ordenada o metodológica, dando instrucciones gráficas, escritas o verbales, para que otros las construyan. Es por esto, por lo que la arquitectura está más condicionada por los propios procesos de producción, que por las ideas aportadas de quienes las proyectan. Entre las ideas nacidas del arquitecto y su ejecución se interponen normalmente una serie de mecanismos de carácter económico, administrativo, legal, financiero e industrial, que indudablemente pueden llegar a condicionar, modificar y distorsionar, tanto el proceso creativo como la materialización de la arquitectura como obra de arte.

Frank Gehry es uno de los pocos arquitectos, que ha conseguido sortear los condicionantes del proceso de producción de la arquitectura, sin que por ello los haya excluido. Es indudable que ha acertado, de forma excepcional e inimitable, al infundir en sus edificios la inmediatez, la espontaneidad y la improvisación, cuestiones que sólo se pueden observar en las obras de arte salidas directamente de la mano del artista. Es por esta razón por la que con frecuencia se dice que Frank Gehry es más un “artista” que un arquitecto, aunque él insiste que es un “arquitecto”, ya que actúa permanentemente en el ámbito del espacio y de las formas, que en definitiva son los aspectos fundamentales de cualquier obra arquitectónica. No obstante, la fuerza y emotividad inconfundibles que se aprecian en su obra provienen de ese compromiso apasionado, contraído por él de forma simultánea con estos roles aparentemente irreconciliables, el del “artista” y el del “arquitecto”, consiguiendo aunarlos en su persona.

La creatividad de Frank Gehry se aprecia después de analizar sus obras más emblemáticas, que aún siendo en algunos casos el resultado de una magnífica sobriedad, se caracterizan en general por contener elementos aparentemente caprichosos, que se incorporan en su arquitectura con un abandono irrefrenable, y que parecen proclamar la feliz y total liberación de cualquier limitación económica, ingenieril o funcional. Estos elementos suelen ser los que más destacan del conjunto, y realmente están lejos de ser superfluos, son funcionales, casi siempre necesarios, y frecuentemente están construidos con materiales modestos, constituyendo una conjunción de desenfado e intencionalidad. Observados con detenimiento, como parte del conjunto al que pertenecen, ofrecen al espectador la posibilidad de especular de forma metafórica y elocuente sobre la intrincada relación, siempre conflictiva, entre la libertad de actuar del arquitecto y la función social de la arquitectura.

El trabajo como arquitecto de Frank Gehry, así como su compromiso con la arquitectura, ha sido satisfecho de forma ejemplar en casi todas sus obras, demostrándonos que su obra arquitectónica, una vez resueltas las exigencias funcionales y técnicas, puede iluminar y llenar de significado la condición humana, conformando al mismo tiempo un determinado universo material pleno de creación artística. Su arquitectura es transgresora respecto de las reglas normales del hacer arquitectónico y está llena de contenidos conceptuales y culturales, razones por las que no puede ser calificada o descalificada sin profundizar en ella. Es una arquitectura sobre todo culta, llena de referencias inmediatas y ostensibles a la pintura y a la escultura, concibiéndose de forma bastante personal a partir del análisis de obras de determinados artistas, para posteriormente procurar quedar libre de la carga conceptual y cultural que estos análisis le pudieran aportar. De esta forma y partiendo de su propio análisis, busca nuevas formulaciones abiertas, en las que no existe lo correcto ni lo incorrecto, ni tampoco determina la diferencia entre lo bello y lo feo, proponiéndose como objetivo único dar respuesta a los requerimientos del proyecto en relación al espacio y a la forma. A diferencia de Peter Eisenman, quien asegura trabajar al margen de las referencias culturales, Frank Gehry no es capaz de desembarazarse por completo del peso de la cultura, con la que se relaciona de forma indisoluble.

La cultura de Frank Gehry se entiende mejor desde el breve análisis de las interrelaciones existentes entre pintura y arquitectura, que exponemos a continuación. Para ello partimos de que la Arquitectura Moderna tuvo, en sus orígenes, un apoyo conceptual de las ideas de la pintura abstracta, con una derivada racionalista representada por Piet Mondrian, (cuyas ideas fundamentales coinciden con los de la arquitectura racionalista de Walter Gropius y de Mies Van der Rohe) y otra derivada irracionalista, sin límites creativos, representada por Wassily Kandinsky (en la que podemos insertar la arquitectura de Le Corbusier y de Frank Lloyd Wright).
Así, la Arquitectura Contemporánea ha tenido de forma paralela una derivada racionalista en la tradición del neoplasticismo abstracto, representada por Victor Vasarely, (en la que podemos identificar la arquitectura de Richard Rogers y de Norman Foster) y otra derivada irracionalista en la tradición del subjetivismo abstracto, representada por Jackson Pollock, (en la que se puede entender la arquitectura de Steven Holl y Frank Gehry). Esto nos permite afirmar que las ideas motrices en la obra de Gehry han partido del pensamiento de la Pintura Informalista de la Escuela del Pacífico, lo que está interiorizado en su cultura desde el inicio de su quehacer arquitectónico, aunque su relación más personal con los artistas californianos se haya producido más tarde, en otro contexto cultural (encuadrado en el pop-art y otros movimientos coetáneos, que tanto han influido en el campo de la pintura, de la escultura y demás artes actuales).
La obra arquitectónica de Frank Gehry hemos de entenderla inmersa en el contexto cultural de los primeros años de la segunda mitad del siglo XX, a partir de los cuales, y sobre todo en el último cuarto de siglo, desarrollará su actividad creativa más significativa.

Orígenes y formación del arquitecto. (1929-1954)

Frank Goldberg Caplanski o Caplan, nació en 1929 en Toronto, Canadá. Sus abuelos Jane y Leah Caplanski emigraron en 1908 a Toronto desde Lodz, en Polonia, donde su abuelo había trabajado en la fundición de su padre. En Toronto redujeron el apellido Caplanski a Caplan. El abuelo de Frank presidía una sinagoga en un edificio reformado, inscribiéndose su ideología política en la izquierda debido a su vinculación a organizaciones sindicales. Frank pasó mucho tiempo con él y obviamente hablarían sobre el judaísmo y sus implicaciones en la vida personal. Asistió a la escuela hebrea y hablaba con sus abuelos en judío. Tan importante fue la orientación política y espiritual de su abuelo materno como el hecho de que tuviera una ferretería, en la que trabajó en su juventud. El pequeño Frank iba al mercado judío con su abuela para comprar carpas, que llevaba vivas en bolsas de papel hasta su casa, para jugar con ellas en la bañera hasta que su abuela las mataba para cocinarlas; esto fraguó su obsesión por los peces. Su madre Thelma Caplan le transmitió mucho de la cultura de sus padres y otras muchas inquietudes culturales, pues había estudiado piano y participó en las actividades del teatro local judío.
El padre de Frank, Irving Goldberg, nació en Brooklyn en 1890. Sus padres también eran emigrantes polacos, y pocos años después de su nacimiento se trasladaron a Toronto. Regresaron a NuevaYork en 1911 al fallecer su padre, y allí se hizo boxeador profesional. Vuelve a Toronto, donde conoce a Thelma Caplan, con la que se casó a pesar del rechazo por parte de sus padres. De este matrimonio nacieron Frank y Doreen. Después de varios empleos y negocios, tiene éxito con la distribución de máquinas tragaperras y demás juegos electrónicos. Eran días felices. Su madre llega a ser presidenta de la organización de mujeres judías. Frank era buen estudiante, pero el creciente antisemitismo enturbiaba su juventud. Tan dolorosa discriminación le apartó de los compromisos religiosos contraídos con sus abuelos maternos, quienes no eran un ejemplo de rigidez ortodoxa. No obstante, decidió rechazar las ceremonias religiosas ante sus compañeros de clase. La prohibición de las maquinas tragaperras en Canadá llevó a su familia a la bancarrota y en consecuencia, sus padres decidieron trasladarse a Los Ángeles, en 1947.Allí su padre se reagrupó con parte de la familia Goldberg. Su padre tenía una precaria salud entonces, y una mala situación económica, lo que obligó a Frank a trabajar como repartidor de muebles prefabricados, mesas y sillas de cocina, que montaba en las distintas casas a las que servía. Esto le permitió conocer a determinadas personalidades de Los Ángeles y Hollywood, entre los que se encontraban los padres de Anita Snyder, con quién se casó en 1952.
Anita, su mujer, trabajó de secretaria mientras él conducía el camión de reparto y acudía a los cursos nocturnos de Los Ángeles City College, matriculándose posteriormente en la University of Southerm California. Allí su profesor de cerámica, Glen Luckens, le presentó al arquitecto Raphael Soriano, quien le llevó a visitar algunas obras, lo que fue decisivo para que Gehry se matriculase en la School of Architecture de la University of Southerm California. En sus años de estudio se interesó por las obras de Neutra, Schindler y Wright, realizadas en el entorno de Los Ángeles, a las que visitaba con frecuencia. En los últimos años de carrera Frank trabajó para el despacho Victor Gruen Associates. Al titularse en 1954, formalizó su situación laboral con este despacho, hasta que fue reclamado por el ejército. Recién terminada la carrera, y a instancia de su mujer Anita, decidió cambar el apellido, para lo que obtuvo el permiso de su madre y de su hermana, mostrando el padre mayores reparos, lo que le llevó a tener ciertas preocupaciones sobre sus raíces y a valorar la importancia del judaísmo; pasó a llamarse Frank O. Gehry.

Épocas en la evolución de la obra del arquitecto. (1955-2015)

Desde la terminación de sus estudios de Arquitectura en 1.954 en la University of Southern California, vamos a estructurar su obra arquitectónica en cinco periodos o épocas, que constituyen la base conceptual de nuestra exposición. Estos períodos los concretaremos en precisos espacios temporales, y puede ser que no siempre sean coincidentes exactamente con la evolución conceptual que percibimos en sus proyectos, pero lo hacemos para alcanzar un mejor entendimiento de la evolución formal de su arquitectura. Estos períodos o épocas son los siguientes:

    • PRIMERA ÉPOCA. Comprendida entre 1955 y 1970. Es una época de búsqueda de su concepción arquitectónica en sus comienzos profesionales, que se extienden hasta la realización de la Casa Estudio de Ron Davis, incluyendo la realización de muebles de la serie Easy Edges y la Casa Danziger. Las obras de este período están íntegramente desarrolladas en California.
    • SEGUNDA ÉPOCA. Periodo comprendido entre 1971 y 1980. Es una época de consolidación de conceptos en su obra arquitectónica, en la que utiliza materiales baratos y prefabricados, tales como la malla metálica, la chapa ondulada de acero y el panel fenólico protegido, destacando sobre todas su Casa en Santa Mónica. Al final de este período desarrolla la serie de muebles Experimental Edges y se incorpora a la docencia dando clases en la Universidad de Yale. Las obras de este período están realizadas principalmente en California.
    • TERCERA ÉPOCA. Referida al período comprendido entre 1981 y 1990. Es una época de evolución de sus conceptos arquitectónicos, en la que trabajó sobre relaciones complejas a partir de volúmenes sencillos, lo que inicia con la Escuela de Derecho de Loyola y termina con la Casa Lewis. Estas ideas se desarrollan en las Casas Schnabel y Winton entre otras. A principios de esta década agrupa alrededor de su figura a un conjunto de arquitectos radicales, creando el L.A. Style, en el que participan destacados jóvenes como Thomas Mayne, Eric Owen Moss y otros. A finales de este período le otorgan el Premio Priztker de Arquitectura. En este período realiza obras en todo los Estados Unidos.
    • CUARTA ÉPOCA. Comprendida entre 1991 y 2000. Es una época de madurez evolutiva de su obra arquitectónica, en la que los volúmenes sencillos se transforman en superficies alabeadas, a la vez que las esquinas y encuentros son menos geométricos y más orgánicos, lo que materializa a desde el Museo Guggenheim de Bilbao hasta el Edificio Experience Music de Seattle, pasando por el American Center de París, el National Nederlanden Building de Praga o el Nuevo Zollhof de Dusseldorf entre otros. Las obras de este período las desarrolla en Estados Unidos y Europa.
    • QUINTA ÉPOCA. Comprende los años que discurren desde 2001 a nuestros días. Es la época de la obra reciente, en la que hace gala de su maestría, en la que los proyectos adquieren una mayor complejidad formal y un valor urbanístico antes no alcanzado, con independencia de que rezumen una madurez conceptual y formal hasta entonces no alcanzada. Destaca el Museo de la Tolerancia de Jerusalén, el Museo de Puente de Vida en Panamá, la Fundación Louis Vuitton en París o la Bodega-Hotel Marqués de Riscal, en la Rioja. Las obras de este período las realiza en todo el mundo.

Primera época. Aprendizaje y búsqueda formal. (1955-1970)

En 1955 el soldado raso Frank O. Gehry, acompañado de su esposa embarazada Anita y su hija se presentaron en Fort Benning, en Georgia. Un general, que se enteró de sus conocimientos de arquitectura, le exoneró de los trabajos administrativos, para que proyectara las salas de reuniones de la tropa, dando rienda suelta a sus “fantasías wrightianas”, sobre todo en cuanto al diseño del mobiliario. En otoño de 1956 agilizó su incorporación a la Harvard University Graduate School of Design, debido al interés que le habían despertado algunos profesores de la University of Southern California por el urbanismo. Pronto constató que la enseñanza impartida era demasiado abstracta y excesivamente dependiente de la estadística y de las ciencias sociales, razones por las que se apartó de la idea de titularse en la misma, pero como alumno asistió como oyente a cuantas clases pudo, siendo la riqueza intelectual que se respiraba en Harvard lo que más le estimuló y le llevó a la lectura y búsqueda de nuevas ideas. La asistencia a los cursos impartidos por el arquitecto Joseph Hudmet de esta universidad la complementó con los paseos filosóficos que ambos hicieron por los barrios antiguos de Boston, gracias a los cuales descubrió a los arquitectos modernos europeos, en particular, a Le Corbusier.

En este periodo, Frank Gehry trabajó en varios despachos de Boston. En 1957 regresó a los Ángeles y tras realizar un encargo particular, volvió a su antiguo cargo en el despacho de Victor Gruen Associates, a lo que renunció en 1960 al observar que no le eran reconocidos sus logros profesionales. Se planteó la necesidad de cambiar de lugar de trabajo y de residencia, decidiendo vivir una temporada en Europa, y en 1961 viajó con Anita y sus hijas a París, entrando en el despacho del arquitecto André Remondet, donde permaneció un año. Desde allí investigó la arquitectura europea y peregrinó a la Capilla de Ronchamp y al Monasterio de La Tourette, de Le Corbusier, así como los tesoros del barroco alemán de Baltasar Newmann, admirando algunos monumentos del románico francés y alemán, con lo que complementó su formación.

En 1962 volvió a los Estados Unidos y en la ciudad de Los Ángeles fundó la firma Frank O. Gehry Associates. En los años siguientes continuó configurando el perfil cambiante de su obra. Un conflicto de “egos” desencadena la ruptura de su primer matrimonio en 1966. Diez años más tarde se casó con Berta Isabel Aguilar, una mujer guapa de nacionalidad panameña, inteligente y bastante independiente, que desde un entendimiento crítico del arte afín a la producción de Gehry, nunca puso en juego su identidad. De este matrimonio tuvo dos hijos.

Por entonces el psicólogo de pintores, escultores, escritores, actores y demás artistas de diversos géneros, Milton Wexler, ejerció una influencia fundamental en la formación personal y artística de Frank Gehry, actuando como vehículo de comunicación al presentarle a otros artistas, quienes a su vez le presentaron a amigos y patrocinadores. En la década de los 70 toma consciencia del impacto personal y profesional que había significado para él conocer no solo Louis Danziger y Ron Davis, que fueron clientes suyos, sino también a artistas de la talla de Ed Moses, Larry Bell, Robert Irwin, Jasper Johns, Robert Rauschenberg, Ellsworth Kelly, Carl André, Michael Heizer, Billy Al Bengston, Ed Ruscha, Richard Serra, Claes Oldenburg y Andy Warhol. El modo en que ellos hacían arte repercutió profundamente en la forma en que él quería hacer la arquitectura, y fue entonces cuando encontró en Philip Johnson un óptimo mentor, al igual que lo fue él, posteriormente, con los innumerables arquitectos jóvenes que pasaron por su despacho.

Al conocer a Milton Wexler se preguntó si el “tratamiento” solucionaría sus problemas personales a costa de disminuir su fertilidad artística, pero pronto se persuadió de esta preocupación y por el contrario observó, que la terapia haría de él un arquitecto más vigoroso, lo que definitivamente ocurrió. Poco a poco aprendió a sublimar la ira, el dolor y el miedo, a vivir en un mundo hostil para su obra, entrando la luz y la esperanza furtivamente en sus ideas, reconduciéndolas unas veces por el camino de la ironía y otras por el del humor negro. Entonces realizó obras cuya estética sugería casas inacabadas, en referencia a la inconclusión de la existencia humana, la decadencia de un mundo que nace y muere sin cesar. Durante este período realizó, en gran medida, una arquitectura comercial, “de nueve a cinco”, con la que su estudio alcanzó un cierto prestigio local para, después de la jornada normal de trabajo, intentar dar respuesta a sus inquietudes culturales y de búsqueda de nuevas formas arquitectónicas.
En esta época inició su trayectoria profesional, realizando proyectos correctos en plazos y costes, especialmente edificios comerciales y de oficinas, además de otros residenciales, entre los que destaca la Casa-Estudio del artista Louis Danzinger, proyectada en 1964 y construida entre 1964 y 1965 en Hollywood, en California. Esta obra es extremadamente racionalista y constituye una respuesta a la búsqueda iniciada por el arquitecto de simplificación de los elementos formales y ornamentales contenidos en la arquitectura wrightiana, procurando la reducción de los costes de la construcción, alcanzando de esta forma una respuesta que podemos calificar de minimalista o conceptual, debido a la pureza de sus volúmenes.
La obra más significativa de este período es la Casa-Estudio del artista Ron Davis, proyectada en 1968 y construida entre 1969 y 1972, en Malibú, California. En esta obra las plantas y alzados trapezoidales generan una forma enigmática, que desorbita la percepción en perspectiva de una arquitectura ortogonal, buscando la construcción de lo que sólo es una realidad perceptiva, a través de formas trapezoidales. La importancia y significación del Estudio de Ron Davis no es sólo la de constituir una formulación nueva de la representación en perspectiva, sino el hecho de abrir amplias vías de diálogo con la obra creativa del pintor, que por entonces producía obras ligeras y bidimensionales, que daban la sensación de visiones tridimensionales. Con la manipulación en el campo de la percepción, Gehry consigue que un pequeño cobertizo contenga un índice alto de complejidad visual, socavando los sistemas de conocimiento perceptivo y físico dentro de una experiencia esclarecedora y contraria a la razón.
También cabe destacar, en esta época, el diseñó del mobiliario de cartón de la serie Easy Edges, que realizó en madera, pero tras un breve período de trabajo en estos diseños los abandonó, debido al esfuerzo que le exigían y que entonces no podía realizar.

Segunda época. Constructivismo arquitectónico (1971-1980)

En esta época la metodología proyectual de Frank Gehry desconcierta por el modo tan decidido de combinar materiales constructivos auténticamente vulgares, tales como planchas onduladas y contrachapados, poniendo en pugna materiales industriales de alta y baja tecnología, con los que expresa la mentalidad americana, (sobre todo californiana) donde cohabitan incómodamente el orgullo por las técnicas avanzadas y la confianza inquebrantable por las técnicas manuales, todo ello en relación con las corrientes artísticas más vanguardistas del momento.

Entre las principales obras de este período, destaca la Casa de Frank O. Gehry, proyectada en 1978 y construida entre 1978 y 1979, en Santa Mónica, California. En esta obra utilizó la chapa metálica ondulada, la tela metálica de exteriores y otros materiales que normalmente se encuentran en zonas industriales. Con la tela metálica crea una serie de pantallas transparentes, que generan sensaciones perturbadoras por su presunta fealdad, dando lugar a la formación de una especie de tela de araña, que introduce posteriormente en las obras del Cabrillo Marine Museum de San Pedro, California (1979) y del Centro Comercial Santa Mónica Place en Santa Mónica (1973-80), entre otras. Esta casa, a pesar de tener un aspecto exterior inquietante, es el resultado de reformar una existente, sobre la que crea una imagen dual. A la manera de un palimpsesto, que permite leer al observador, a través de las formas de la nueva casa, la historia de la vieja. La plancha ondulada, la tela metálica y el contrachapado son los materiales preferidos de esta época, mostrando el aspecto de algo inacabado, produciendo una atmósfera de informalidad laxa. Podría decirse que el alma y corazón de la casa están desunidos, mientras que el exterior se protege de cualquier vecindad hostil. Este contraste agudo entre un exterior high-tech y rectilíneo, y un interior inacabado y casual, adquirió en esta casa tonalidades más fuertes que en el Estudio de Ron Davis.
En esta época también cabe destacar el Centro Comercial Santa Mónica, proyectado en 1973 y construido entre 1978 y 1980, en Santa Mónica, California. Este proyecto puso punto final al periodo en que el arquitecto alcanzó la cota más elevada de buena disposición para complacer las exigencias de mercado. Paso a paso, el proceso se convirtió en un pugilato entre las devociones arquitectónicas del arquitecto y la percepción que tenía el cliente, cuestionando el sentido del lugar, de las necesidades y de los espacios de ventas. A pesar de que el interés por este tipo de proyectos permaneció vivo en el arquitecto, no le atrajo volver a revisar el Centro Comercial, pues en aquel momento le agobiaba pensar en hacer estos espacios de fantasía alejados de la realidad, que nunca se despojan del carácter de públicos. Afirmaba que la fantasía le gustaba en el arte o en el cine, pero cuando se empiezan a manipular los sentimientos, cuando te impulsa a hacer lo que no quieres, como por ejemplo comprar, entonces te sientes involucrado y lo que deseas es esperar a que algún día llegue un empresario que aborde este fenómeno con criterios innovadores para resolver íntegramente el problema. Esto le produce una ruptura profesional, que le impulsa a tomar nuevos rumbos, hacia una búsqueda más personal para su arquitectura.

Tercera época: fragmentación arquitectónica. (1981-1990)

En general, las casas y edificios públicos de esta época de Frank Gehry comparten la opción de interiorizar el espacio público o exterior de las edificaciones, para incorporarlo al espacio privado o interior, y de esta forma provocar una profunda interrelación entre los edificios que conforman cualquier conjunto. Encontrándose descompuestos los volúmenes separados, estos quedan íntimamente ligados mediante telas metálicas, arcadas y otros artificios visuales para conformar un espacio urbano dentro de los edificios, ordenando los espacios intermedios que los separan, para dar como resultado conjuntos unitarios.
Una de las principales obras de este período, es la facultad Law School, de la Universidad Loyola, proyectada en 1981 y construida entre 1982 y 1984, en Los Ángeles, en California. En este conjunto el arquitecto, en lugar de alojar las diferentes funciones requeridas en un solo edificio de gran tamaño, agrupó aulas y oficinas en un gran edificio estrecho de tres plantas, y la sala de conferencias, el rectorado y la capilla en sendos edificios menores, conformando un conjunto alrededor de una pequeña plaza urbana. El edificio principal, destinado a Aulas y Oficinas, resuelve la fachada con un acabado de enfoscado amarillo, estructurada en hileras de ventanas racionalistas, que nos recuerda a Aldo Rossi. La Sala de Conferencias es una construcción de obra vista con cubierta a dos aguas y una pantalla de gruesas columnas exentas, que ha sido sometida a un giro, y cuya fuerza escultórica revierte en la composición del patio en forma de una tensión espacial de otra manera inalcanzable. El Rectorado ofrece la vista del volumen cúbico tratado en revoco gris, y de la fachada frontal con un conjunto doble de columnas adinteladas revestidas con plancha metálica galvanizada, que asciende a la altura de dos plantas. La Capilla tiene visos de iglesia románica, resolviéndose su construcción con vidrio y contrachapado finlandés, material empleado para los encofrados y que resulta de una modesta belleza. La oblicuidad de los ejes, la reducción de las visuales y los cambios espaciales inexorables se traducen en una serie de fragmentos urbanos sujetos a cambios ininterrumpidos, que hacen pensar en un pueblo pequeño en proceso de evolución, como sucede en el barrio colindante. Este proyecto es el origen de otros muy “paisajistas”, en los que el “trenzado” del tejido urbano pone el sello de autenticidad al conglomerado edificatorio y potencia la sensación de lugar del espacio común.

Otro proyecto destacado de esta época es el Pabellón de Invitados de la Casa Winton, que fue proyectado en 1987, sin que se llegara a construir, en Wayzota, Minnesota. Este proyecto de una casa para invitados se diseña en un terreno boscoso situado a más de trescientas millas de Minneapolis. El deseo del cliente fue la construcción de un edificio modesto, que no sobresaliera de forma distorsionante en el paisaje y que se complementara con las características formales de la vivienda principal existente, diseñada por Philip Johnson a principios de los cincuenta. El matrimonio necesitaba una casa de invitados para sus hijos y nietos. En la concepción del proyecto se puso especial interés en que la nueva casa, de estilo diferente, no marcara una subdivisión en la propiedad, ni diera lugar a un conjunto heterogéneo. De forma gradual fue surgiendo una solución en forma de gran escultura al aire libre, en la que las diferentes piezas encajan estrechamente como en una naturaleza muerta, que nos recuerda a las de Morandi. El gran avance de este proyecto es la idea de formación de grietas entre los distintos edificios, que sirven para diferenciar las formas puras de las distintas partes del conjunto, que mediante esta escisión refuerza su carácter de formas completas.
La obra más importante de esta época es la Casa Lewis, proyectada en 1989 y construida entre 1990 y 1995, en Cleveland, Ohio. Este proyecto, con una superficie construida de dos mil metros cuadrados aproximadamente, se asienta en lo alto de una colina en Lyndbrust, una zona residencial a las afueras de Cleveland, combinando áreas de ocio de carácter semipúblico y zonas privadas para uso de los residentes. El complejo comprende una vivienda principal, con una sala de estar, comedor, dos suites de dormitorios, vestíbulo-galería, biblioteca, gimnasio y piscina cubierta, tres pabellones para invitados y un garaje para seis coches. La residencia se organiza en torno a un gran patio situado en la cota más alta del terreno, que puede ser cubierta por un toldo en ocasiones especiales, y que funciona como una extensión del acceso principal. En este proyecto Frank Gehry colabora con Philip Johnson, aunque las formas majestuosas, a modo de velas de barco, de la vivienda, contrastan con las geometrías euclidianas de los pabellones de invitados diseñados por su colaborador. Esta residencia acaba siendo un complejo entramado de elementos curvos construidos con variedad de materiales, entre los que destaca la piedra, el metal y el cristal. La combinación de métodos artesanales y sistemas de construcción más tecnológicos utilizados en el proceso resulta fundamental en el desarrollo de la forma finalmente alcanzado, que es un resultado satisfactorio, pues esta es la obra clave en su evolución creativa realizada a los sesenta años de edad.

Cuarta época. Descomposición volumétrica. (1991-2000)

En esta época se produce un cambio conceptual en el desarrollo de los proyectos de Frank Gehry, pues plantea una mayor integración de las partes de los mismos y una concepción más escultural de las edificaciones, lo que tiene su origen en el proyecto de la Fábrica y Museo Vitra, en Well am Rheim, en Alemania, y alcanza su máximo desarrollo en los proyectos del Museo Guggenheim, en Bilbao, y en el Experience Music, en Seattle, Washington. En este período demuestra una capacidad de creación insólita, que no tiene parangón con ningún otro creador arquitectónico contemporáneo, rompiendo las formas tradicionales de expresión de la arquitectura para sustituirlas por un lenguaje formalmente más complejo, que se adentra en ámbitos formales hasta ahora ajenos a la creación arquitectónica, para lo que ha tenido que recurrir a las más avanzadas tecnologías, alcanzando resultados admirables y realmente espectaculares, que han consagrado a Frank Gehry como uno de los más grandes creadores de la arquitectura actual.
Su obra más destacada del inicio de este período es la Sede Central de la Fábrica de Muebles Vitra, proyectado en 1988 y construido entre 1989 y 1994, en Birfelden, en Basilea, (Suiza) en un terreno que linda por un lado con una de las fábricas de esta empresa y por el otro con un pequeño edificio de oficinas de la misma. El entorno es una zona densa de árboles perceptibles desde el solar, pero alejada físicamente por el corte que supone el paso de una autopista próxima. La normativa local exigía no pasar de diez metros de altura y por exigencia del promotor había que prever una plaza de aparcamiento por cada tres empleados. El edificio se proyectó con espacios flexibles para oficinas, en los que poder exhibir las líneas de mobiliario de producción propia. El programa incluyó zonas comunes tales como la recepción, la cafetería, el control y varias salas de reuniones y conferencias, que se decidió situarlos de forma central, previendo la posibilidad de una futura ampliación con otras dependencias a su alrededor, lo que permitió diseñar formas singulares más ricas que las de los edificios ubicados en su entorno.

La obra importante de Frank Gehry de este período es el Museo Guggenheim de Bilbao, proyectado entre los años 1991 y 1992 y construido entre los años 1993 y 1997, en Bilbao (España), consecuencia de una singular colaboración con el Gobierno Vasco, que financió el proyecto, y la Fundación Salomon R. Guggenheim, que se comprometió a gestionar el museo y a dotarlo de una colección de arte básica. El edificio constituye el primer paso en el plan de reconversión de esta antigua zona industrial de la ciudad, en un lugar accesible desde el casco histórico y desde la zona comercial, situado en el centro de un triángulo cultural formado por el Museo de Bellas Artes, la Universidad de Deusto y el Antiguo Ayuntamiento. El Puente de la Salve, que une la ciudad del diecinueve con los barrios periféricos, atraviesa la parcela de este museo por su extremo oriental, lo que de alguna forma le confiere al museo el carácter de puerta de entrada a la ciudad. Los principales materiales de recubrimiento en el exterior del museo son la piedra caliza española, en los edificios rectangulares, y los paneles de titanio, en las formas más esculturales. Los muros cortina de vidrio permiten tener vistas sobre la ría y la ciudad, procurando una elaborada respuesta a las tradiciones históricas, económicas y culturales de la zona. La entrada principal al museo se realiza a través de un gran atrio central, en el que un sistema de pasarelas curvilíneas, ascensores de cristal y torres de escaleras conectan las galerías dispuestas a su alrededor en tres niveles. La cubierta, de un marcado carácter escultural, se eleva sobre un atrio central, que es bañado con la luz que penetra a través de sus lucernarios. La escala del edificio destaca sobre la ría con su altura superior a cincuenta metros, lo que permite disponer en él de instalaciones monumentales y a utilizarlo para la celebración de acontecimientos multitudinarios. El museo está proyectado para albergar espacios expositivos destinados a la colección permanente, a colecciones temporales y a colecciones de artistas vivos, razón por la que se diseñaron tres tipos de espacios para exposiciones diferenciados. La colección permanente se expone en dos niveles de galerías, conformadas por tres salas cuadradas consecutivas, situadas en el segundo y tercer nivel, una sobre otra. La colección temporal se exhibe en una singular galería alargada, que termina en un extremo de la torre. La colección seleccionada de artistas vivos se reparte a lo largo de una serie de galerías distribuidas por todo el museo, y permite de esta manera que estas salas estén en relación con las colecciones permanentes y temporal del mismo, lo que enriquece la funcionalidad del conjunto.

Es también una importante obra de Frank Gehry en este período el Conjunto de Oficinas del Nuevo Zollhof, proyectado entre los años 1994 y 1995 y construido entre los años 1996 y 1999, en Dusseldorf, (Alemania), en unos terrenos situados en la orilla oriental del frente portuario del Rin, cerca del centro administrativo regional de Renania del Norte, en Westfalia. Este tramo de muelles se remodeló como una zona urbana de carácter público, y se ha destinó primordialmente a oficinas dedicadas al arte y a la comunicación. El programa del proyecto supone la construcción de veintiocho mil metros cuadrados de espacios destinados a oficinas comerciales en tres edificios separados, cuya colocación responde a la convergencia de las calles Bruchenstrasse y Wupperstrasse, por lo que el solar se abre al barrio residencial situado al otro lado de la parcela. Esta volumetría proporciona además un contrapunto a la típica disposición horizontal de los solares adyacentes, y el resultado es una serie de torres agrupadas de altura media, que conforman una amplia plaza, con toda una variedad de caminos que comunican la calle con el puerto. El aparcamiento está situado bajo rasante. El acabado de cada una de las torres es distintos: el edificio central está totalmente forrado de paneles metálicos, la torre este, la más alta, se compone de volúmenes curvilíneos y enfoscados, y la torre oeste es una agrupación de volúmenes revestidos de ladrillo.
Por último, y dentro de este período, queremos destacar un conjunto de enorme singularidad dentro de la obra de Frank Gehry, el Conjunto Cultural, de Ocio y Comercial denominado Proyecto Experience Music, proyectado en 1995 y realizado entre los años 1996 y 2000, en Seattle (Washington), en la Quinta Avenida, en la Aguja Especial del Centro de Seattle, lugar estratégico de esta ciudad. Este conjunto es una instalación de trece mil metros cuadrados pensados para exaltar la creatividad y la innovación musical, tal como se han expresado a través de la música propia y la cultura de los Estados Unidos. En un ambiente educativo de museos y exposiciones, el Proyecto Experience Music ofrece a los visitantes la posibilidad de examinar la historia y las tradiciones de la música propia norteamericana, de participar en el proceso de creación musical, de experimentar la mejor música y de aprender los secretos de su composición e interpretación. Este proyecto pone énfasis en las tradiciones relacionadas con la música y con la creación musical de la costa noroeste del Pacífico, y honra especialmente a Jimmy Hendrix , uno de los artistas más creativos, innovadores e influyentes de la música norteamericana. El edificio es una agrupación de elementos curvos de vivos colores, revestidos de paneles de aluminio pintado y de acero inoxidable. Las formas fragmentadas y onduladas del edificio se inspiran, en parte, en la imagen de una guitarra eléctrica Fender Stratocaster hecha pedazos. El monorraíl del centro de Seattle, una reliquia de la Feria Mundial de 1952, que sigue dando servicio de transporte entre este conjunto y el centro de la ciudad, pasa a través del edificio, lo que permite a los viajeros echar un vistazo al interior. Además de los espacios de exposición, el edificio alberga un restaurante, una librería y una zona administrativa, con los locales auxiliares y de almacenamiento situados bajo rasante.

Quinta época. Madurez creativa. (2001-2014)

Esta época, que al día de hoy se encuentra abierta y llena de esperanza para ser rematada con las más diversas obras, es en la que el Arquitecto alcanza una madurez indiscutible, llegando a la cima de su evolución formal y conceptual en el proyecto de la Fundación Louis Vuitton, obra de complejidad y belleza extraordinaria, difícil de alcanzar por ningún otro arquitecto contemporáneo. En esta época también desarrolla edificios en altura, algo que parecía inalcanzable para su metodología proyectiva y para su lenguaje arquitectónico, llegando por el contrario a alcanzar también respuestas muy significativas, en las que con toda normalidad aparece su lenguaje formal y conceptual, de forma que estos edificios pueden ser percibidos como parte de la singular obra de Frank Gehry. Este período lo llevamos hasta nuestros días, siendo conscientes que la producción de este arquitecto continúa de forma vigorosa más allá de cualquier circunstancia y a nivel mundial.
Entre las principales obras realizadas en este período destaca la Nueva Terminal del Aeropuerto de Venecia, llamado Puerta de Venecia, situada en Venecia (Italia), proyectada en el año 2001, y que define un conjunto multifuncional situado en el aeropuerto de Venecia Marco Polo-Tessera. Este aeropuerto se encuentra en plena expansión y el proyecto incluye la construcción de una nueva terminal, infraestructuras de apoyo y aparcamientos. La Puerta de Venecia, como componente de esta expansión, pretende proporcionar unas instalaciones mejoradas y ampliadas, que faciliten el intercambio de viajeros entre el aeropuerto y el servicio de embarcaciones y taxis náuticos, así como otros servicios adicionales. Estos incluyen un hotel, un centro de congresos, zonas comerciales y dependencias auxiliares de apoyo. El proyecto debe de satisfacer una serie de necesidades críticas en el plan de expansión general del aeropuerto, que son apremiantes debido al reciente crecimiento de toda la región del Véneto y al incremento del número de viajeros que lo utilizan. El proyecto desarrolla algunos conceptos preliminares relativos al programa, el alcance, el volumen y la escala, para dar respuesta a las necesidades del aeropuerto y de la región que le rodea, al tiempo que se exaltan las tradiciones y la historia de la zona. Las relaciones del conjunto con el agua, y sus formas materiales y colores, pretenden reinterpretar estas tradiciones dentro del contexto de las tecnologías actuales, proporcionando para ello una feliz expresión de la cultura contemporánea del Véneto.
Otro proyecto importante de este período, pues introduce el color como elemento determinante de la arquitectura, es el Museo Puente de Vida, situado en el Canal de Panamá, proyectado en el año 2001 y ejecutado durante los años 2003 y 2006. Es un conjunto arquitectónico que domina la entrada desde el Pacífico al Canal de Panamá, proyectado para albergar el montaje de exposiciones que vincularán la geología del istmo de Panamá con algunos cambios significativos en la vida de las plantas y de los animales acuáticos y terrestres de la región. El museo se organiza alrededor de un atrio central al aire libre, y las zonas de exposición están situadas al este y al oeste del mismo. Al norte se coloca una zona de tiendas, que se orienta para aprovechar las vistas hacia la ciudad de Panamá. Al sur del atrio se sitúa una zona de exposiciones temporales y una cafetería, que se orientan para aprovechar las vistas hacia la entrada al Canal de Panamá desde el Pacífico. Entre los principales materiales exteriores se incluyen unos paneles de aluminio pintados en colores vivos, y entre los principales materiales interiores se incluyen muros lisos de yeso, pintados en colores brillantes y vivos, contra el fondo de una estructura vista de acero.

 

También es de destacar, por su singularidad y madurez creativa, el Edificio de la Fundación Louis Vuitton, situado en París (Francia), proyectado entre 2005 y 2007, conformando un conjunto arquitectónico situado dentro del Parque de Boulogne al oeste de París. La zona central del edificio de catorce mil metros cuadrados es un espacio destinado a actividades sociales de exposiciones, conferencias, congresos y unos espacios destinados a cafetería y librería. La Fundación Social Vuitton realiza actividades educacionales destinadas a niños y a sus familias, en el jardín interior. La actividad principal del edificio es la de museo, simultaneada con galerías de exposiciones destinadas a artistas especiales. El paseo por las galerías de conexiones entre los distintos espacios permite percibir el paisaje de su entorno a través de las grandes cristaleras de las fachadas. El cristal es el material principal de este edificio, que ha obtenido los correspondientes certificados de calidad, estando compuesta la fachada por más de tres mil paneles, diseñados con las más avanzadas técnicas matemáticas e industriales, robotizadas en tres dimensiones. Para el diseño del edificio se ha utilizado un nuevo software muy especial, constituyendo una aportación internacional para la innovación del diseño y la construcción arquitectónica. El resultado es espléndido, una auténtica obra maestra.
De igual forma, queremos destacar las edificaciones proyectadas en altura por Frank Gehry, a las que lleva su concepto de deconstrucción formal, alcanzando unos resultados realmente sobresalientes, destacando los edificios de la Torre Beekman, en Manhattan ( New York), proyectada en 2008; la Torre Segrera de Barcelona (España), proyectada en 2010; la Torre Opus, en Hong Kong (China), proyectada en 2012, y la Torre King Street West, en Toronto (Canadá), proyectada en 2014. Todas ellas presentan soluciones muy diversas y de singular belleza dentro del lenguaje formal que caracteriza a este arquitecto, con gran equilibrio formal y conceptual.
Por último, queremos reseñar la última obra de la que tenemos conocimiento de este arquitecto, el Parque Empresarial Facebook, situado en Merlo Park (California), que constituye un conjunto de edificaciones diversas con un renovado lenguaje formal que nos recuerda a las composiciones de elementos diversos que caracterizaron el final de su segunda época y principios de la tercera, en la que con distintos elementos de composición diferenciados se componían conjuntos unitarios, utilizando en este caso como elemento arquitectónico aglutinador un gran jardín accesible y transitable para el descanso y el ocio de los trabajadores de la empresa. Todo ello da lugar a un conjunto de gran valor funcional, estético y compositivo de gran valor ecológico y medioambiental. En todo caso, esta obra es más armónica y unitaria que las antes indicadas, lo que es fruto de la madurez alcanzada por el arquitecto.

Comentarios generales sobre la obra de Frank Gehry

Frank Gehry es un superviviente, pues su azarosa biografía es casi paradigmática del mundo que le rodea. Su obra es perfectamente expresiva del modelo económico en el que se inscribe, y en el que el “azar” ha sido finalmente integrado dentro de los procesos productivos, como mecanismo capaz de modificar continuamente la estructura interna del sistema. La ausencia de modelo final requiere la integración del azar como factor de desequilibrio. California se ha convertido en el paradigma de estos procesos característicos de la contemporaneidad. Es el más exuberante e incierto territorio, conviviendo con la economía más próspera y acelerada. La posición de Frank Gehry manifiesta la disolución de aquella oposición entre orden y caos, que había sido uno de los principales motores de la experiencia vanguardista.
En la desaparición de la figura del arquitecto como ideólogo, solo queda lugar bien para mantener de forma patética una posición ideológica de enfrentamiento abierto al desarrollo capitalista, o bien para jugar a favor del sistema desde el control sobre las estructuras económicas, sin pretensión ideológica. La elección de un método de proyecto basado sensiblemente en el “azar”, es de una coherencia asombrosa con la necesidad de buscar la integración en el sistema, para lo que Frank Gehry se convierte en un productor de caos. Este es el único proceso que el sistema necesita realmente para su evolución como modelo en desequilibrio, ofreciendo en sus propuestas más una apariencia de superficialidad en ocasiones, que una auténtica integración, que lleva a efecto del azar como método proyectual. Pero lo que es realmente revolucionario en su postura, es el hecho de producirse como derivación de la más convencional arquitectura comercial. La característica aproximación “antiestética” o “vitalista”, de su arquitectura para transgredir todo tipo de convenciones lingüísticas, podrá explicarse conceptual y plásticamente a partir de estos antecedentes, dentro del pensamiento y de la arquitectura radical. Su gusto por lo inacabado es una afición determinada por la concepción de la arquitectura como proceso vital, cuyas bases de desarrollo y decrepitud vienen a sustituir la idea de plenitud que caracteriza a la arquitectura occidental desde el renacimiento. Este papel del arquitecto como “productor de caos” funciona mucho más organizadamente dentro de la máquina de producción norteamericana, es la proliferación de firmas de tamaño intermedio, que comienzan a tomar posiciones semejantes a las que Frank Gehry desarrolló hace más de quince años. Esto confirma que la obra de Frank Gehry es una de las más importantes de la arquitectura contemporánea.
Una figura de riqueza y complejidad creativas, como lo es Frank Gehry, y que tanto ha aportado a la arquitectura contemporánea, hay que situarla dentro de los límites de un nuevo y más amplio entendimiento de la arquitectura. Su obra puede ser analizada como un debate compositivo u objetual, o como la eclosión del potencial generativo de una determinada demanda social, o desde cualquier otra perspectiva en la creación arquitectónica, pero en cualquier caso debe tenerse en cuenta, pues no sólo posee una refinada sensibilidad y una poderosa capacidad para comunicar mediante la arquitectura, sino también una estricta disciplina intelectual. El interés de las técnicas de representación por él ensayadas, consisten en la integración de una serie de estrategias originales de los medios publicitarios y de la comunicación, con especial atención al objeto arquitectónico entendido como experiencia. Así pues, si la arquitectura tradicional está basada en cualidades representativas de “monumentalidad”, la arquitectura de Frank Gehry se enmarcaría en lo que podríamos denominar cualidades representativas de “instrumentalidad”. La diferencia principal estriba en que mientras el “monumento” implica “hacerse cargo” del territorio y conocerlo en su esencia, en la “instrumentalidad” ya no es tan importante el conocimiento de la “esencia” del territorio, sino el conocimiento de las prestaciones. Sus mejores obras parecen abrir una posibilidad hacia una arquitectura realmente integrada en la cultura contemporánea, construida desde los medios de comunicación y la sociedad de consumo.
Por último queremos señalar que esta aproximación a la arquitectura de Frank Gehry es un análisis abierto, pues mantiene una actividad plena y esperamos, que después del conjunto del Parque Empresarial Facebook HPK-20, en Merlo Park, California, última obra conocida de este arquitecto, nos regale otras muchas más, pues su vitalidad creativa no se ha agotado y se continúa moviendo en la frontera entre la constitución y la representación. Se puede decir que es un arquitecto tradicional, cuya arquitectura se escinde irremediablemente entre la absoluta determinación tecnológica y la producción de entornos simulados. La arquitectura de Frank Gehry se mueve dentro de una actividad que media entre la resolución de los problemas estructurales y funcionales, y la generación de entornos significativos.

Para terminar hemos de recordar que Frank Gehry estuvo en Málaga, invitado por la Asociación Cultural AESDIMA a visitar esta ciudad, lo que el Alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, vio con gran satisfacción, programándose primero una visita a La Autoridad Portuaria y al Puerto de Málaga, para posteriormente ser recibido en el Excmo. Ayuntamiento de Málaga. Al terminar la reunión con la Autoridad Portuaria, presidida por Enrique Linde, y ante la falta de receptividad que percibió o más bien la hostilidad de que fue objeto, Frank Gehry anuló la reunión prevista con el Alcalde de Málaga y se marchó de la ciudad, por lo que se perdió una oportunidad para haber situado a Málaga en el mundo de Frank Gehry, en el que desgraciadamente no está, pues la incompetencia de nuestros políticos no permitió estar a la altura de las circunstancias.

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BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

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Editado por ELECTA. Milano 1998.
GEHRY DRAWS: Essays by Horst Bredekamp, René Daalderand Mark Rappolt.
Edited by Mark Rappolt and RobertViolette-2004.
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Editada por Departamento de Publicaciones de Museo Guggenheim 1998.
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FRANK GEHRY. Revista Arquitectura Viva / AV / AVProyectos. Varias.
Editadas por Arquitectura Viva, S.L.1992/2015